| Red Latinoamericana concluyó Conferencia en Chile |

La idea de juntar a policías y organizaciones sociales para enfrentar el delito parece inaplicable. Sin embargo, las primeras experiencias de intercambio dicen lo contrario. Han corrido por cuenta de la organización brasileña Viva Rio, con el apoyo del Open Society Institute.
La iniciativa, que aglutina a 12 ONG y 31 corporaciones policiales de 10 países latinoamericanos probó su eficacia con exitosos talleres y foros realizados entre policías y miembros de la sociedad civil, lo que se sumó al trabajo virtual que se viene realizando desde el portal Comunidad Segura de Internet, para discutir temas de interés común.
Como consecuencia de un breve pero fructífero trabajo de la Red Latinoamericana de Policías y Sociedad Civil, que en tan solo tres años de vida logró realizar el Primera Conferencia Regional de la Red Latinoamericana de Policías y Sociedad Civil.
La sede fue compartida por la Policía de Investigaciones de Chile (PDI) y la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso). A lo largo de dos días, se desarrollaron conferencias, talleres de discusión, ponencias y experiencias de intercambio que fueron evaluadas, al finalizar la Conferencia, como “altamente positivas” por parte de la coordinadora de la Red, Haydée Caruso.
Participaron policías con capacidad directiva en sus fuerzas, dirigentes sociales y académicos del país anfitrión y de Argentina, Brasil, Colombia, Venezuela, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, México y Perú.
La conferencia de apertura
Uno de los puntos centrales de la Conferencia Latinoamericana de la Red fue la participación, en la apertura, del ex ministro peruano del Interior Gino Costa. Se trata de un reconocido experto en materia de seguridad y en asuntos penales.
Costa inició su conferencia magistral puntualizando las diferencias de abordaje que le da cada país en Latinoamérica al gobierno de la seguridad. Algunos países, con cuerpos policiales unitarios y otros, con fuerzas federales, cuando no con ambos tipos de cuerpos a la vez.
“No obstante la pluralidad”, señaló Gino Costa en su conferencia magistral, “nuestras políticas de seguridad y nuestras policías comparten ciertos problemas comunes, aunque de distinta envergadura en cada país y en cada cuerpo policial”. El especialista peruano considera que hay seis puntos que evaluar en materia de políticas de seguridad. Se trata de “problemas, limitaciones y deficiencias”. Los señalamos abajo:
- Carencia de un adecuado liderazgo político y profesional.
- Autonomía y gran poder político dentro del estado que las hace resistentes al cambio.
- Persistencia de la militarización.
- Respuesta a las demandas de seguridad mediante acciones efectistas y retóricas.
- Falta de información seria y confiable para planificar sus acciones.
- Debilidad de los ministerios del Interior o Seguridad para coordinar una acción multisectorial.
Una vez enumerados los puntos difíciles de las políticas de seguridad, Costa se refirió entonces, en los mismos términos, a las policías. Eligió 4 puntos: anacronismo tecnológico, organizacional y conceptual; persistencia de prácticas corruptas y abusivas
Condiciones deficientes de bienestar para el trabajo del policía; desconfianza ciudadana, principalmente como producto de la impunidad frente a la corrupción.
“El primer desafío”, señaló Costa tras plantear todos los problemas que él detecta, “es tener funcionarios en las áreas correspondientes que sean profesionales en la materia, blindados a los vaivenes políticos y sostenibles en el tiempo”.
Para Costa, el problema de la seguridad no pasa exclusivamente por las fuerzas policiales, sino que se requiere un amplio compromiso de todas las áreas de gobierno. Por ello cree que es “fundamental” que los funcionarios que tengan a su cargo el asunto, también cuenten con herramientas reales de coordinación de todo lo demás, “tanto de manera vertical, como horizontal”, según dijo en su conferencia de Santiago de Chile.
En este último punto, Costa definió niveles de coordinación. En un primer lugar, las instituciones encargadas de la persecución y sanción del delito, como policías, fiscales y jueces.
Luego, los responsables de la rehabilitación y reinserción, centralmente representados por los sistemas penitenciarios. También, los que tienen a su cargo la prevención: policías, gobiernos locales, sistemas educativos y de salud, organizaciones juveniles, sociales y vecinales.
Y ya en un segundo nivel, Costa ubicó la coordinación de los gobiernos subnacionales y la “sincronización de los diferentes esfuerzos” que se hacen dentro de un país. Finalmente, en su enumeración, aclaró que no hay gobernabilidad posible si los Parlamentos y entes de control no cumplen fehacientemente con sus roles.
Cambios integrales
“No basta con contar con mejores policías –expresó Gino Costa ante el plenario de policías y organizaciones sociales reunidas en Chile- sino que el desafío de la gobernabilidad de la seguridad implica acometer, de manera simultánea a las transformaciones en las policías, en la justicia y en los centros penitenciarios”.
Para Costa, no sirve que se transforme a las policías “si las cárceles continúan siendo las universidades del crimen y los espacios desde donde se conduce la actividad delictiva”. Asimismo, criticó las políticas “efectistas y populares” de Centroamérica llamadas como “de mano dura” y de “super mano dura”. “No sirven”, puntualizó con contundencia.
Un párrafo central lo dedicó a la dignidad en el trabajo policial y en la asistencia a sus familias. En este rubro, mencionó claves tales como buen trato, remuneración adecuada y descanso, entre otros.
Tras una exposición seguida con atención por sus provocaciones contra las prácticas tradicionales que no dan resultado, Gino Costa desafió a los participantes a “recuperar la confianza ciudadana”. Pero alertó: “Esto sólo será posible si antes, cumplimos con todos los desafíos señalados con anterioridad”.
Los policías, opinando y participando
La opinión de los policías que llegaron desde diferentes puntos del continente fue sustancial en el desarrollo de la Conferencia. Tanto es así, que el alto nivel de participación generó el suficiente entusiasmo como para anticipar que una de las necesidades de la Red que los une, hacia delante, es la de ampliarse hacia adentro de los países de donde provienen y, además, a otras naciones de Latinoamérica y el Caribe.
Para Rubens Rebuffo, de la policía de la provincia argentina de Neuquén y miembro fundador de la Red, “el hecho de integrar este núcleo me ha servido en lo personal, pero también les ha servido a todos para ampliar sus conocimientos y poder planificar mejor la tarea policial”, según comentó a Comunidad Segura durante el encuentro.
Mientras que el mexicano Ernesto Cárdenas, miembro de la organización cívica Insyde, “el intercambio favorecido por la Red es de gran importancia y por eso creemos que ahora hay que ampliarla, sistematizando información e incrementando los viajes de intercambio entre policías de diversos países”.
A su turno, durante su participación en el panel dedicado a “Experiencias y aprendizajes de la Red”, Luis Alberto Pacheco, policía perteneciente al Cuerpo de Seguridad y Orden
Público del Estado de Aragua, Venezuela, puso de relieve el valor de la participación de los agentes miembros en los Foros que la Red de Policías posee en Internet.
Pacheco consideró que la herramienta es apropiada, al igual que la Biblioteca Virtual y los Chats e instó a generar más actividad en la web de sus miembros, ya que la evaluación que formula de su funcionamiento es positiva.
En este sentido, no hubo fisuras. Si acaso se formularon críticas, éstas fueron leves y vinculadas a los problemas de horarios que impiden que, simultáneamente, policías de un extremo y del otro del continente, puedan estar conectados virtualmente. Esto último demostró, además, el alto grado de interés que ha generado el funcionamiento de los sistemas de intercambio de experiencias e información.
Así lo destacó en sus conclusiones también el colombiano Yed Milton López Riaño, miembro de la Policía Nacional de Colombia y activo moderador de uno de los paneles.
Desde Brasil, Luis Antonio Brenner Guimaraes llevó a la capital chilena la experiencia de la red brasileña de policías, bastante más extensa y consolidada. Brenner, policía retirado de la Brigada Militar de Rio Grande do Sul, detalló el funcionamiento de los encuentros en su país, valorando la experiencia.
Toda la información que era suministrada por los miembros de las comisiones de discusión fue, luego, sistematizada por la venezolana Soraya El Achkar, de la Red de Apoyo por la Justicia y la Paz. Algunas de las conclusiones de los talleres internos de la red apuntaron a que, en la tarea que queda por delante, fueron:
- Canales institucionales de diálogo con autoridades de seguridad de cada país
- Identificar buenas y malas prácticas, para así poder compartir las lecciones aprendidas.
- Ampliar aun más la Red de Policías y Sociedad Civil para permitir, entre otros, la participación de actores políticos, de gobierno y del empresariado.
- Promover cursos que se desarrollen a través de una plataforma virtual.
- Fortalecimiento de la base de datos del portal Policiaysociedad.comunidadSegura.org con el intercambio de manuales de procedimiento de cada policía, tal como lo ha hecho Brasil.
- Generar un diagnóstico regional sobre la formación de los policías.
- Presentar documentos con opinión propia ante organismos multisectoriales o intergubernamentales.
- Facilitar consultas entre los distintos diseños curriculares para la formación policial en América latina.
- Fomentar experiencias de rendición de cuentas.
Todo lo señalado, en medio de una cantidad de acciones que los miembros se comprometieron a consolidar en el camino que queda por recorrer.
Comunidad y policías: qué representa cada cosa
Uno de los ejes presentes en el Congreso de la Red de Policías y Sociedad Civil realizado en Santiago de Chile fue el de la participación comunitaria. El tema, atravesó todos los talleres y exposiciones, pero fue abordado puntualmente por
Alejandra Lunecke, coordinadora del programa global para la transformación del sector de la Seguridad de Flacso Chile.
Si bien la disertante prefirió dejar preguntas para motivar al auditorio, con la idea de trabajar en talleres desde cada de las experiencias, se animó también a orientar el debate y ofreció consignas claras en torno al tema. “Fue en los años 90 –recordó- cuando comenzamos a hablar de seguridad ciudadana, asignándole a los vecinos o a la ciudadanía, con conceptos diferentes, un rol central”. Señaló luego que “el paradigma de esa época era hacer seguridad de manera colaborativa”.
Repasando el camino que se siguió en materia de participación comunitaria, Lunecke dijo que “a la comunidad se la abordaba sólo como un espacio físico en donde intervenir, o bien propugnando su mejoramiento social para bajar las posibilidades de deterioro y criminalidad o, también, pidiéndole a los propios vecinos que pongan una barrera a la inseguridad”. “Pasó que, creyendo que hablábamos de lo mismo, estábamos refiriéndonos a cosas bastante diferentes”, analizó Lunecke.
Muchas veces, agregó, se copiaron o amoldaron a nuestros países “modelos de trabajo más bien anglosajones, centrados en el fortalecimiento de lo local”. Y allí detectó un problema de parte de la praxis latinoamericana de aquellos programas: “nuestro legado de participación comunitaria –expresó- no tiene la misma esencia anglosajona, ya que nuestros estados tienen una cultura paternal o centralizada, por lo que no puede hablarse de un éxito total de esas experiencias”.
Por ejemplo, indicó, se trabajó no tanto con la comunidad, sino con personas seleccionadas como “representantes de la comunidad”. Y en esa elección se cambió totalmente el espíritu de la idea importada.
Nuevos modelos
Frente a aquellas experiencias que de manera alternada fueron aplicando en unos países de una manera y en otros de forma parcializada y hasta segmentada, la experiencia se fue dirigiendo, según la especialista de Flacso Chile, rumbo a una policía orientada en tres caminos principales: la inteligencia criminal, a la comunidad o a los problemas concretos.
“Estos tres modelos centran el rol de la comunidad de distintas formas y orientadas a distintos objetivos; pero los tres se consolidan como el modelo de reforma en el mundo”, reseñó Lunecke durante su mensaje al auditorio reunido en Chile.
Finalmente, demostró tres cuestiones centrales que fundamentan la inclusión comunitaria en los asuntos de la seguridad. Se preguntó entonces para qué, por qué y cómo.
Para qué. Tener mejores logros, haciendo más eficaces los recursos. Con una focalización y priorización de temas. Acceso a información y determinación en torno a de qué forma la policía interpretará esa información.
Por qué. En la comunidad reside la legitimidad, la transparencia. Se trabaja junto a ella para la recuperación de los valores y por la ratificación del estado de derecho y la confianza ciudadana.
Cómo. Policía y sociedad civil, juntos. Encontrar instancias de participación en los diagnósticos de los problemas. Centrando en diagnósticos y análisis; desempeño y rendiciones de cuentas no solo lo que la policía quiere rendir cuentas, sino sobre lo que los vecinos quieren que se rindan cuentas.
A partir de estos conceptos, comenzaron a trabajar los diferentes talleres, que contaron entre sus participantes no solo a policías que desarrollan su actividad en instituciones muy diversas, sino a miembros de organizaciones sociales que buscan establecer bases de relación mutua entre policía y comunidad.
El cierre el Congreso y la palabra del gobierno de Chile
“Podemos decir, con satisfacción, que hemos cumplidos nuestros primeros objetivos en tan sólo tres años de existencia”. Con estas palabras pronunciadas por la brasileña Haydée Caruso en la sede de Flacso en Santiago de Chile, se dio por cerrada, el viernes, la primera Conferencia de la Red Latinoamericana de Policías y Sociedad Civil.
Presenciaron el acto final numerosos invitados especiales, entre quienes se encontraban el ex ministro del Interior de Perú, Gino Costa, el ex secretario de Seguridad Interior de Argentina, Luis Tibiletti, el director de Amnistía Internacional Chile, Juan Gómez y el coordinador del Programa de Seguridad Humana de Viva Rio, Daniel Luz.
Al terminar los talleres y debates, fue el Secretario de Interior del gobierno de Michelle Bachelet, Felipe Harboe, quien sorprendió a los asistentes con una clase práctica sobre políticas públicas en materia de Seguridad.
La palabra oficial
Abogó por un abordaje integral de la problemática de la seguridad, al afirmar que “en un gobierno, los ministerios deben hacerse cargos de temas que son divididos por razones administrativas; pero nada indica que deban dividirse también las soluciones”. Y señaló, con fuerza: “No hay éxito policial si antes no lo hay en materia social”.
Por su parte, el director general de la Policía de Investigaciones, Prefecto General Arturo Herrera, explicó a lo largo de una extensa exposición por qué, a su criterio, la fuerza chilena goza de respeto y prestigio.
Señaló que más allá de las meras estadísticas, “lo que se valora es una policía que ha entendido que debe enmarcar su actividad de manera tal de que arribe a un respeto total por los derechos humanos y el sistema democrático”.
Herrera, postuló para el futuro a una policía “cuya tarea debe ser cada vez más, contribuir desde su acción, al desarrollo de la sociedad”. Por ello, analizó, “los policías tenemos que entender a nuestra actividad como un servicio público basado en la deontología y en el accountability, vale decir, la transparencia absoluta, la rendición de cuentas y el monitoreo social de cada una de sus acciones”.
Lucía Dammert, coordinadora de Seguridad de Flacso, valoró, precisamente, que cuadros técnicos especializados en la materia estén accediendo cada vez más a puestos claves de decisión en los gobiernos de Latinoamérica.
Asimismo, la investigadora anfitriona, respaldó las conclusiones a las que arribaron los participantes del encuentro, oriundos de Argentina, Brasil, Chile, El Salvador, Nicaragua, Guatemala, Venezuela, Colombia, México y Perú. Estas, indicaron la necesidad de sistematizar experiencias en materia de seguridad de manera de poder socializarlas luego y compararlas.
En tanto que otra de las conclusiones de la Red fue, según explicó su coordinadora, Haydée Caruso, “fortalecer las redes existentes hacia el interior de los países y ampliarla al resto de las naciones de Latinoamérica y el Caribe.
Para saber más:
Policías y ONGs de diez países se reunirán en Chile
Red Latinoamericana de Policías y Sociedad Civil
Notícias de la Conferencia:
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